NINGUNA AUTORIDAD POR MÁS PODEROSA QUE SE CREA PUEDE ATENTAR CONTRA TUS DERECHOS UNIVERSALES

lunes, marzo 02, 2026

La Fe y la Vara de Mando: ¿Por qué el Altar y la Tribuna Deben Guardar Distancia?

Por: Ricardo Ojeda Salazar

​En el debate público actual, suele cometerse un error de juicio tan antiguo como peligroso: creer que la salud de una sociedad depende de la fusión entre la identidad religiosa y la agenda política. Como católico y defensor de las ideas liberales conservadoras, considero imperativo señalar que esta mezcla no solo es un error estratégico, sino una amenaza directa para la libertad y la trascendencia de la misma fe que pretendemos proteger.

​El Riesgo de la Instrumentalización

​Cuando la religión se convierte en una herramienta de movilización política, ocurre una degradación inevitable. La fe, que busca verdades eternas y la salvación del alma, termina reducida a un eslogan electoral. En el momento en que una creencia se "partidiza", pierde su capacidad de hablarle a toda la humanidad y se convierte en una barrera exclusiva. Como liberales, sabemos que el poder político es, por naturaleza, coercitivo; la religión, en cambio, debe ser siempre un acto de libertad y adhesión voluntaria.

Los Derechos Humanos como Lenguaje Común

El Estado moderno se fundamenta en la premisa de que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley, independientemente de nuestras convicciones íntimas. Mezclar ideologías políticas con dogmas religiosos vulnera este principio básico de los Derechos Humanos:

La Libertad de Conciencia: Si el Estado asume una ideología religiosa, aquellos que no la comparten se convierten automáticamente en ciudadanos de segunda clase.

La Pluralidad: Una sociedad libre prospera en el intercambio de ideas racionales, no en la imposición de verdades reveladas por vía legislativa.

La Protección de la Institución Religiosa.

Desde una perspectiva conservadora, la separación entre Iglesia y Estado es la mejor garantía para la independencia de la primera. La historia nos ha enseñado que cuando el trono y el altar se abrazan, es el altar el que termina asfixiado. Un Estado que tiene el poder de "oficializar" una religión, también tiene el poder de intervenir en ella, moldear sus doctrinas y corromper su liderazgo.
"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" no es solo un mandato teológico; es la base de la civilización occidental y del respeto a la esfera privada.

Conclusión: Un Estado Laico para una Sociedad Creyente.

Defender el Estado laico no es ser antirreligioso; al contrario, es proteger el espacio donde la religión puede florecer sin las manchas del pragmatismo político. Como ciudadanos, nuestros valores deben informar nuestra ética, pero nuestras políticas deben basarse en la razón, el derecho y el respeto absoluto a la libertad del prójimo. Mezclar ambos mundos es arriesgarse a perder lo mejor de la política y lo mejor de la fe.

Atentamente, ROS. Un ciudadano del mundo como tú. #LuchaporlaDemocracia en #UnidadCiudadana con #DEDO (Dedicación, Ética, Disciplina y Organización)

No hay comentarios.: